QUERATOSIS PILAR

La queratosis pilar es una alteración muy frecuente de la piel, caracterizada por la aparición de pequeñas protuberancias similares a “granitos”, haciendo que la piel se sienta áspera, como si fuera “papel de lija”. Estas protuberancias suelen aparecer en áreas como la parte posterior de los brazos, muslos, glúteos, espalda, y en algunos casos, en la cara. Es más común en personas con piel seca o que sufren de dermatitis atópica (eccema), y tiene una base genética y hereditaria.

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    ¿Qué es la queratosis pilar?

    La queratosis pilaris es una condición que puede aparecer en cualquier momento de la vida, pero es más frecuente durante la infancia y la adolescencia, mejorando generalmente en la adultez. Se produce debido a una acumulación de queratina (una proteína que se encuentra en la piel) en los folículos pilosos.

    Esta acumulación bloquea los folículos y provoca la aparición de pequeños “granitos” o protuberancias que pueden tener un color rosado, y en algunos casos, un centro blanco. Aunque puede confundirse con el acné, la queratosis pilaris no presenta inflamación ni otros síntomas característicos del acné.

    Queratosis pilar en niños

    La queratosis pilar en niños es muy frecuente, especialmente en aquellos con piel seca o que padecen dermatitis atópica. Es frecuente que aparezca durante los primeros años de vida y en algunos casos desde los primeros meses, lo que se conoce como queratosis pilaris en bebés.

    Las zonas más afectadas en los niños suelen ser los brazos y las mejillas, siendo estas últimas las más visibles, lo que puede preocupar a los padres. Aunque no es una condición dolorosa ni peligrosa, puede generar inquietud estética. A medida que el niño crece, es probable que la condición mejore, especialmente a partir de la adolescencia y la adultez.

    ¿Dónde puede aparecer la queratosis pilar?

    La queratosis pilaris puede manifestarse en diferentes áreas del cuerpo.
    Algunas de las más comunes incluyen:

    • Brazos: la parte posterior de los brazos es una de las zonas más afectadas, con sensación áspera al tacto.
    • Piernas: las protuberancias también pueden aparecer en los muslos, siendo especialmente comunes en personas con piel seca.
    • Espalda: la parte superior de la espalda es otra zona donde se pueden observar estas lesiones.
    • Mejillas: en algunos casos, especialmente en niños, las queratosis pilaris en la cara, particularmente en las mejillas, son frecuentes.
    • Glúteos: aunque menos visible, esta área también puede presentar los característicos “granitos”.

    Causas de la queratosis pilaris

    Las causas de la queratosis pilaris están relacionadas con una acumulación de queratina en los folículos pilosos. Esta acumulación provoca una obstrucción que da lugar a las protuberancias características de la condición. Aunque la queratosis pilaris tiene una fuerte base genética, algunos factores pueden agravar la situación, como:

    • Piel seca: las personas con piel seca tienen más probabilidades de desarrollar esta condición.
    • Dermatitis atópica (eccema): quienes padecen eccema suelen tener mayor predisposición a la queratosis pilaris.
    • Factores hereditarios: existe una fuerte predisposición genética, es decir, si otros miembros de la familia padecen esta condición, es más probable que se herede.
    • Climas fríos: los meses fríos y secos pueden empeorar la queratosis pilaris, ya que resecan aún más la piel.

    Síntomas

    Los principales síntomas de la queratosis pilaris incluyen:

    • Aparición de pequeñas protuberancias, similares a granitos, que hacen que la piel se sienta rugosa, como “piel de gallina”.
    • Estas protuberancias suelen aparecer en áreas como los brazos, muslos, cara, espalda y glúteos.
    • Algunas veces, las lesiones tienen una ligera coloración rosada o enrojecida alrededor.
    • No son dolorosas ni producen picor (aunque en casos raros puede haber una sensación leve de picor en la queratosis pilaris).

    Diagnóstico

    El diagnóstico de la queratosis pilaris es principalmente clínico. Un dermatólogo puede identificar la condición a través de la exploración de las lesiones. En casos excepcionales, cuando hay dudas o para descartar otras enfermedades de la piel, se puede realizar una biopsia pequeña.

    Tratamiento de la queratosis pilar

    Aunque no existe una cura definitiva para la queratosis pilaris, los tratamientos pueden mejorar significativamente el aspecto de la piel. Las cremas y lociones que contienen ingredientes hidratantes y exfoliantes suaves son fundamentales para controlar los síntomas.

    Cremas para la queratosis pilaris

    Las cremas para la queratosis pilaris suelen contener queratolíticos suaves como:

    • Urea: ayuda a retener la humedad en la piel y favorece la suavización de las protuberancias.
    • Ácido láctico y lactato amónico: estos ácidos actúan exfoliando la piel, eliminando el exceso de queratina y mejorando la textura.
    • Ácido salicílico: un queratolítico suave que ayuda a desobstruir los folículos pilosos.
    • Retinoides tópicos: en casos más severos, el dermatólogo puede prescribir retinoides, que ayudan a prevenir la acumulación de queratina en los folículos.

    El uso diario de estas cremas mejora la hidratación y favorece la exfoliación, reduciendo así el aspecto áspero de la piel.

    Pronóstico

    El pronóstico de la queratosis pilaris es generalmente bueno. En la mayoría de los casos, la condición mejora con el tiempo, especialmente después de los 16 años y durante los meses de verano, cuando la piel tiende a estar más hidratada por el clima más cálido y la exposición al sol. Sin embargo, en algunas personas, la queratosis pilaris puede persistir durante toda la vida, con períodos de mejoría y exacerbaciones. Aunque es una afección benigna, su impacto cosmético puede generar preocupación, pero el tratamiento adecuado puede mejorar su aspecto.
    Dr. Pablo Umbert Millet dermatólogo y dermatopatólogo Barcelona

    Dr. Pablo Umbert Millet

    Director del Instituto Pablo Umbert · Dermatólogo y dermatopatólogo

    El Dr. Pablo Umbert es uno de los grandes referentes en dermatología clínica, dermatopatología y cirugía micrográfica de Mohs en España. Con más de 30 años de experiencia, una trayectoria internacional en la Clínica Mayo y el Hospital Saint-Louis de París, y más de 100.000 biopsias firmadas, sigue en activo como profesor emérito en el Hospital Universitario Sagrat Cor, donde supervisa casos clínicos y forma a nuevas generaciones de dermatólogos.