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INSTITUTO DE DERMATOLOGÍA

DR. PABLO UMBERT

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CARCINOMA BASOCELULAR

El carcinoma basocelular es el tumor cutáneo maligno más frecuente en pacientes de raza blanca. Dentro de los factores de riesgo para desarrollar este tipo de tumor, encontramos en primer lugar la radiación ultravioleta, seguida de las radiaciones ionizantes y algunos síndromes genéticos. Las metástasis son muy raras, aunque tiene un crecimiento lento y progresivo pudiendo ser invasivo localmente.

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Síntomas del carcinoma basocelular

Según su forma clínica, podemos clasificarlo en los siguientes subtipos: superficial o plano, nodular o perlado, ulcus rodens, pigmentado o fibroepitelioma de Pinkus.

  • Carcinoma basocelular superficial o plano: placa rosada, circunscrita, con una fina descamación y a veces con pequeñas costras superficiales. Puede tener los bordes sobreelevados y perlados. De crecimiento lento, puede estar pigmentado y es frecuente observar telangiectasias en la superficie. Su forma esclerodermiforme tiene un aspecto más nacarado con bordes mal delimitados y tiende a infiltrar en profundidad.
    Ver imagen carcinoma basocelular
    Ver imagen carcinoma basocelular superficial
    Ver imagen carcinoma basocelular dermatoscopia
  • Carcinoma basocelular nodular o perlado: pápula o nódulo de color oscuro o rojizo y de bordes bien definidos, brillante y de tamaño variable. Presenta telangiectasias y pequeñas máculas grises en su superficie. Puede tener ulceración central.
    Ver imagen carcinoma basocelular nodular o perlado
  • Ulcus rodens: inicialmente se presenta como una ulceración redonda y sangrante. Sus bordes son poco definidos y pueden ser indurados. Este subtipo tiene un carácter más agresivo debido a que progresa en profundidad como una úlcera extensa y destructiva, pudiendo afectar incluso a estructuras anatómicas subyacentes como hueso, cartílago, globo ocular o senos paranasales (carcinoma basocelular terebrante).
    Ver imagen ulcus rodens
  • Carcinoma basocelular pigmentado: cualquier tipo de carcinoma basocelular puede contener pigmento melánico que puede dificultar el diagnóstico diferencial con el melanoma maligno.
    Ver imagen carcinoma basocelular pigmentado
  • Fibroepitelioma de Pinkus: se trata de una lesión redondeada, sobreelevada, papilomatosa y a veces pediculada, de color piel o rosada, de superficie lisa y a menudo erosionada. Se localiza preferentemente en el tronco y progresa lentamente.
    Ver imagen fibroepitelioma de pinkus

Diagnóstico Carcinoma Basocelular

El diagnóstico del carcinoma basocelular es fundamentalmente clínico. Técnicas como la dermatoscopia, la microscopía confocal y la ecografía cutánea pueden ser de gran ayuda para realizar el diagnóstico, así como para plantear la mejor opción terapéutica para cada caso. No obstante, la confirmación diagnóstica se realizará mediante biopsia cutánea o extirpación quirúrgica y posterior estudio histológico.

Carcinomas basocelulares de bajo riesgo:

  • Según tipo histológico: nodular (el más frecuente), superficial o multicéntrico, fibroepitelioma de Pinkus
  • Según localización: tronco y extremidades

Carcinomas basocelulares de alto riesgo:

  • Según tipo histológico: micronodular, infiltrante, esclerodermiforme
  • Según localización: zona periorbitaria, nariz, labios, surco nasogeniano, pabellón auricular y zona periauricular

Tratamiento del carcinoma basocelular

Antes de decidir el tratamiento más adecuado del tumor, hay que valorar: tamaño del tumor, tipo histológico, edad, localización, tratamientos previos recibidos, estado general y medicación del paciente, desplazamientos, etc.

El tratamiento del carcinoma basocelular es principalmente quirúrgico, ya sea mediante escisión simple o mediante cirugía micrográfica de Mohs. Es el tratamiento de primera elección y suele realizarse bajo anestesia local. La cirugía de Mohs nos permite un porcentaje de curación del 99% en tumores no tratados previamente y del 93% en tumores recidivantes, por lo que la convierte en el tratamiento estrella siempre que esté indicado.

No obstante, existen otras alternativas terapéuticas: terapia fotodinámica, imiquimod 5% tópico, 5-fluorouracilo tópico, curetaje y electrocoagulación, láser de CO2, criocirugía, radioterapia, interferón α intralesional. En cada caso habrá que decidir la mejor opción terapéutica de forma individualizada en función del tipo de tumor, de su localización, de si es primario o recidivante, y de las preferencias del paciente y del dermatólogo tratante.

El seguimiento posterior es muy importante debido a la posibilidad de recidiva tumoral y al riesgo elevado de presentar un nuevo carcinoma en aquellos pacientes que ya han tenido otro previamente.

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