| |
El melanoma es la forma menos frecuente de cáncer de piel, pero la más grave, ya que es la causa de la mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer de piel. Aún así, una detección precoz, permite la eliminación de la práctica totalidad de los melanomas y aumenta las probabilidades de curación.
Aunque el melanoma puede aparecer en cualquier parte de la piel, entre el 80 y el 90 por ciento de los casos de melanoma aparecen sobre manchas existentes o lunares nuevos, (nevus), que pueden tener un aspecto distinto a los habituales.
Por lo general, si se desarrolla un melanoma, el lunar cambia de forma o color, aumenta de tamaño, pierde nitidez en los bordes y puede producir picor o sangrado.
Por eso se recomienda a las personas con lunares que comprueben su forma y tamaño cierta frecuencia. Los indicios de melanoma se resumen en la regla A, B, C y D. Si un lunar es Asimétrico, tiene Bordes irregulares, adquiere una Coloración muy oscura o irregular y aumenta de Diámetro, puede tratarse del inicio de un melanoma. En este caso, es conveniente acudir al dermatólogo lo antes posible.
Además, en la actualidad la dermatoscopia digital computerizada y la epiluminiscencia permiten realizar un seguimiento y diagnóstico de lunares fiable, preciso e indoloro. Además, de este modo evitará someterse a biopsias e intervenciones innecesarias.
Si el melanoma de detecta de manera precoz, con toda probabilidad se podrá extirpar quirúrgicamente. Además de la cirugía, y dependiendo de la gravedad del melanoma, existen otros tratamientos adicionales, como el tratamiento con inmunoterapia adyuvante a la cirugía, la cirugía, quimioterapia y radioterapia de las metástasis o las vacunas antitumorales. Después de tratamiento, si en un período de 3 a 5 años no se ha reproducido el melanoma, las posibilidades de recaída son mínimas.
Si desea más información sobre estos tratamientos, consulte la página de nuestra Unidad de Oncología. |
|